
Cuando ocurre una emergencia terremoto, inundación, incendio, deslizamiento o evento climático extremo las empresas suelen activar de inmediato sus protocolos de evacuación y atención física. Sin embargo, un componente sigue quedando relegado en muchos Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST): el impacto psicológico en los trabajadores.
En lo inmediato, es frecuente el miedo extremo, la confusión, el insomnio, la irritabilidad y síntomas físicos como temblores o fatiga: respuestas normales del organismo, no señales automáticas de patología. A nivel colectivo, la emergencia altera la dinámica de los equipos y el sentido de seguridad en la organización, mientras la incertidumbre sobre la continuidad operativa intensifica la angustia. Y si el malestar no disminuye con el tiempo, puede derivar en cuadros como el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) o depresión, con impacto directo en ausentismo y clima laboral.
La OMS advierte que prácticamente toda persona expuesta a una emergencia puede presentar algún grado de malestar psicológico, y recomienda incorporar el apoyo psicosocial desde la planeación. La OIT exige que la preparación ante emergencias proteja el bienestar emocional al mismo nivel que los riesgos físicos. En Colombia, la Ley 1523 de 2012 rige la gestión del riesgo de desastres, y la Resolución 2764 de 2022 que derogó la Resolución 2404 de 2019 establece los protocolos para atender el riesgo psicosocial tras un evento crítico.
Antes: identificar eventos de riesgo y trabajadores vulnerables, capacitar en manejo del miedo y primeros auxilios psicológicos, y formar brigadistas para reconocer alteraciones emocionales.
Durante: la prioridad sigue la secuencia proteger, evacuar, informar contener derivar, con comunicación corta, clara y veraz. Llanto, temblor o bloqueo son reacciones normales, no trastornos.
Primeros auxilios psicológicos: un método accesible para brigadistas observar, escuchar y conectar que permite dar contención inmediata y remitir al trabajador a atención médica, familiar o profesional cuando se requiera.
Gestionar una emergencia no termina cuando el peligro físico desaparece. La OMS insiste en que los trabajadores de primera línea deben estar formados en primeros auxilios psicológicos, porque el bienestar emocional es parte integral de la respuesta ante emergencias. Incorporar este componente en el Plan de Prevención, Preparación y Respuesta ante Emergencias ya no es opcional: es un estándar exigido tanto por la normatividad colombiana como por los organismos internacionales.